Los hijos del dentista, político y poeta palmero Antonio Pino Pérez donan su biblioteca odontológica al Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife

Los descendientes del dentista, político y poeta palmero Antonio Pino Pérez, que comenzó a ejercer en 1936 y falleció en 1970, han donado más de cincuenta libros de odontología de la biblioteca personal que atesoraba en el municipio de El Paso, al Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife. Rosario (catedrática de Filosofía), María Lourdes (maestra) y Juan Antonio (médico) Pino Capote han decidido depositar la biblioteca odontológica de su padre en esta entidad profesional, ya que el dentista palmero, conocido por muchos como el dentista de los pobres, instaba siempre a sus hijos a colegiarse en el desempeño de sus respectivas profesiones.

Tal como recuerda Rosario Pino, quien además es la autora de la biografía de su padre titulada Abarim, este profesional, que vivía con austeridad, aseguraba que se podía ahorrar en todo menos en libros. Además, su mesilla de noche siempre estaba habitada por revistas científicas abiertas,  que le llegaban por correo.

Antonio Pino Pérez fue concejal y consejero del Cabildo en Santa Cruz de La Palma, donde ejerció una importante labor a favor de la declaración La Caldera de Taburiente como propiedad pública. Tras finalizar sus estudios en la Escuela de Odontología de Madrid en 1934, Pino Pérez se colegió en 1936, año en el que comenzó a ejercer en La Palma, donde trabajaría como dentista tanto en la capital de la isla como en el municipio de El Paso.

En aquellos primeros años, según recuerda su hija Rosario Pino Capote, tenía que afrontar la escasez de materiales necesarios para el desarrollo de su profesión, como la amalgama, hasta el punto de que llegó a fabricarse él mismo este componente. Además, el conocido dentista dependía también del correo para obtener y enviar diferentes productos, ya que, aunque formó a varios mecánicos para trabajar con él en su Gabinete, éstos terminaban por marcharse de El Paso.

Libros donados

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Entre el más del medio centenar de obras donadas se encuentran títulos como Anestesia Local en Odontología (1929), Anatomía para Dentistas (1930), Otorrino-Laringología, para médicos y estudiantes (1942), El problema de las febrículas (1927), Las fracturas. Lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse (1934) y Vademecum Internacional de especialidades Farmacéuticas y Biológicas. V-I (1962), entre otros.

Además, los libros incluyen ejemplares sobre temas sanitarios en general, vinculados a los problemas más acuciantes en la época, como Sintiendo la tuberculosis, de D.M. Fernández Cabrera y publicado en 1918, o Higiene sexual, del doctor Walley.

2014-12-01T14:08:27+00:00diciembre 1st, 2014|Noticias|