La sensibilidad dental puede volverse crónica si no se trata

La sensibilidad dental es una reacción exagerada a estímulos como el frío, el calor, un alimento dulce y la presión sobre nuestros dientes y encías, que no puede atribuirse a otras dolencias o patologías bucales. El dolor, que puede ser intermitente, puede prolongarse días e, incluso, si no se trata de forma adecuada, toda nuestra vida. El Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife recomienda acudir al especialista siempre que se sienta dolor o hipersensibilidad para que se pueda determinar su causa y el tratamiento más adecuados. Y es que pese a que algunos estudios señalan que hasta un 50% de la población europea padece o ha padecido alguna vez sensibilidad dental, tan sólo un 5% ha solicitado ayuda profesional, lo que contribuye a que muchos casos puedan cronificarse.

Un síntoma

En realidad, la sensibilidad dental puede ser un síntoma, un aviso que nos indica que nuestra salud bucodental no está en el el mejor estado posible. De esta forma, la hipersensibilidad puede estar indicándonos que nuestro cepillado diario es defectuoso, bien porque el cepillo que utilizamos es demasiado duro o usamos productos abrasivos en nuestra higiene dental.

Otro de los avisos que nuestra boca puede estar lanzándonos es que estamos abusando de bebidas carbonatadas o ácidas, que podemos padecer un problema digestivo o que padecemos bruxismo. También las personas que sufren de anorexia o bulimia pueden sufrir esta hipersensibilidad en sus dientes por culpa de los vómitos repetitivos.

¿Cómo se produce?

Los dientes más afectados suelen ser los premolares y los caninos. En la pieza dental se produce una exposición de destina, esto es, en aquella parte que protege el nervio de los dientes, ya que el esmalte protector de la superficie ha desaparecido.

¿Qué hacer?

Lo primero que debemos hacer es acudir al dentista para que determine si nuestra hipersensibilidad es síntoma de otra patología oral. Una vez determinadas las causas de la sensibilidad dental, el especialista nos indicará una serie de medidas a tomar para paliar el daño, como cambiar de hábitos dietéticos, seguir una técnica de cepillado adecuada o usar elementos de higiene diaria que no dañen los tejidos.

Además, el dentista podrá recomendarnos, si lo cosiera necesario, la aplicación de compuestos desensibilizantes (como nitrato potasio, fluoruros o nitrato de plata, entre otros), el uso de materiales restauradores o tratamientos quirúrgicos para corregir la recesión de las encías. Todas estas acciones tienen como fin eliminar o reducir los molestos síntomas. El paciente, por su parte, deberá siempre seguir las normas corrientes de higiene, usar productos desensibilizaste en forma de dentífrico y colutorios si así se lo indicase el especialista y acudir con la frecuencia necesaria a visitar a su dentista para revisar el estado de su salud bucodental.

molar abierto

2014-09-22T15:36:42+00:00septiembre 22nd, 2014|Noticias|