Comerse las uñas puede dañar las articulaciones de las mandíbulas

La onicofagia es el hábito de comerse las uñas que se observa, sobre todo, en niños y adolescentes, aunque puede persistir en la edad adulta. Esta costumbre, que suele responder a un intento de cambiar los nervios y/o el estrés, no es inocua para nuestra salud oral. De hecho, es una de las prácticas principales que puede agravar los trastornos en la articulación temporomandibular (ATM), junto a otras causas como el bruxismo, la deglución atípica o chuparse el dedo, entre otras. Por ello, el Colegio de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife recomienda informar al odontólogo de que se tiene este hábito y acudir a él siempre que aparezca algún signo de trastorno articular o mal posición de los dientes, ya que se puede estar sufriendo una lesión de la articulación y, por tanto, necesitar férulas y/o tratamiento ortodóncico.

El hábito de comerse las uñas suele iniciarse entre los 4 y 6 años de edad para aumentar su incidencia entre los 11 a 17 años, ya que la adolescencia suele ser una época difícil que favorece este tipo de malas prácticas. Si no consigue modificarse esta conducta, aumenta el riesgo de desarrollar una mala posición de los dientes anteriores. Además, el niño o adolescente puede sufrir la reabsorción de parte de las raíces de los incisivos superiores, sobre todo del central superior, que es el más frecuente, en especial si el paciente lleva brackets. Esto se debe a que los dientes están sufriendo, en este último caso, una doble presión, la de la ortodoncia y la de la acción de morderse las uñas.

Otra de las complicaciones que pueden aparecer en la salud oral, derivadas de la onicofagia, es la retracción de la encía, que deja expuesta la raíz del diente, sobre todo después de realizarse un tratamiento de ortodoncia. Además, el paciente tiene riesgo de sufrir infecciones de tipo secundario en la boca. Pero, sin duda, la consecuencia negativa principal sigue siendo los trastornos en las articulaciones de las mandíbulas.

Los trastornos articulares, que pueden producir también chasquidos en la adolescencia, según su severidad, son capaces de causar dolor muscular en cara y cuello, ruidos, dolor de cabeza, limitación de los movimientos de la mandíbula y problemas posturales de la cabeza, entre otros síntomas.

Los porqués

Según si el hábito de morderse es leve o severo pueden encontrarse, detrás de esta práctica, unas causas u otras. En el caso de las onicofagias más leves, el niño puede iniciar este hábito por observación, al ver cómo lo lleva a cabo un familiar, o porque pasa por una emoción negativa o estrés escolar. En el caso de que la onicofagia sea más severa, tras morderse las uñas pueden esconderse trastornos psicológicos, problemas de autoestima o enfermedades mentales.

Qué hacer

Es importante que los adultos intenten razonar con el niño que comienza a morderse las uñas y explicarle los beneficios de abandonar ese hábito. Al estar relacionado con la ansiedad, es recomendable evitar estimulantes como café, té o refrescos. Por otra parte, es útil poner cremas y aceites nutritivos en las uñas y existen esmaltes especiales, para luchar contra este hábito. En casos muy severos, debe buscarse ayuda psicológica.

En todos los casos, debe informarse al dentista de que se padece este hábito, quien aconsejará al paciente también sobre la forma de abandonar esta práctica y le informará de los problemas que puede causarle.

 

Foto extraída de mdmujer.com.

Foto extraída de mdmujer.com.

2014-04-04T12:28:26+00:00abril 4th, 2014|Noticias|